Soy Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como

En España, hay ciertos  oficios  que consisten en cobrar una millonada por no hacer nada.

 

El primer gran oficio español que sigue estas reglas al pie de la letra es el de ser rey. Bueno, más bien el de estar entre esa élite típica del siglo XVIII llamada nobleza. Cobrar en un mes lo que ni en su vida cobrarán los mileuristas, solo por tener un titulillo, es una ganga, y nadie lo negará. Lo malo de este trabajo es que, depende de la posición de los astros conseguirlo o no. No hay anuncios en el periódico de “se necesita marqués urgente. Requeridos: haber ganado un mundial, inglés nivel medio o superior y estudios en INEF”. Por eso la mayoría de la población tiene asumido que nunca conseguirá el puesto de trabajo más bien pagado de España. La única excepción hasta ahora: Leticia Ortiz, que le tocó el Jack Pot.

 

El segundo gran oficio que lidera las listas de los mejores es el de controlador aéreo. Desde que descubrimos lo bien pagados que estaban y el poder sobre nosotros que tenían, este oficio se ha vuelto muy popular. Si lo de los reyes era bueno, esto ya es sublime, en solo una tarde los controladores pueden:  poner al gobierno en crisis , cabrear a 40 millones de personas, destrozarnos un puente y además quejarse porque trabajan demasiado. En resumen, puede que los controladores cobren menos que la nobleza, pero está claro que tienen el doble de poder que ella. Aún así, tienen una cosa en común: la forma de conseguir formar parte de este oficio. Después de la huelga de controladores supimos que era casi como un gremio medieval; que solo los hijos de controladores podían ser controladores. ¡Vaya! Pues parece más difícil que entrar en la nobleza, ¡aquí ni Leticia!

 

Y el tercer puesto del ranking se lo llevan los antiguos presidentes del Gobierno. Gracias al movimiento de los  indignados, los españoles le han puesto cruz y ralla a estas personas. No es que solo un mínimo porcentaje de ellos haya hecho un buen trabajo como presidente, sino que, encima, les pagan el resto de su vida por no hacer nada: convertir el oxígeno en dióxido de carbono.  Los presidentes, después de haber caído en desgracia por destrozar el país, no dejan la política por vergüenza, sino porque les sale más rentable cobrar como antiguos presidentes. Lo único que les diferencia de los otros oficios es que: se lo han currado un poco más y que, según todos ellos, todos los españoles pueden llegar a ser presidente. Y realmente, si miramos el currículum de alguno de ellos, hasta las de Gran hermano podrían llegar a serlo: no hace falta ni saber inglés, ni economía, ni cultura de las otras comunidades autónomas menos Madrid. Pero sí: gritar mucho, insultar a la oposición e ir cada semana a darle a un botón para aprobar leyes. Fin. Tanto si lo haces bien o mal, acabarás cobrando una millonada el resto de tu vida.

Pero para mí hay un español que tiene el mejor trabajo del mundo. No aparece demasiado porque, realmente, no tiene demasiado trabajo. Los otros oficios del ranking, sí que tenían una parte negativa y es que estas personas que “trabajan” como nobles, controladores o presidentes, deben de reunirse con otras personas, llegar a acuerdos, discutir y defender sus posiciones etc. Ahora bien, Alfredo Flórez Plaza, miembro único del Comité de Disciplina Deportiva en la RFEF, no tiene ninguna de estas obligaciones. Que hay que actuar de oficio sobre un futbolista, pues me reúno conmigo mismo, reflexiono, me tomo un café, voy a comer gratis, me tumbo un rato para acabar de darle vueltas al tema y, finalmente, tiro una moneda al aire si no lo tengo decidido del todo; ya se sabe, alea jacta es. Hasta aquí, un trabajo alucinante: cobras por decidir dos veces por año lo que quieres y sin que nadie te lo cuestione. Pero, vamos, la justicia en la Federación aún sería más o menos justa si no hubiera un pequeño detalle en el currículum de este señor: fue socio del Real Madrid.

 

Es decir, que no solo es Juan Palomo, que se lo guisa y se lo come él solito, sino que además, cuando la UEFA le ordena actuar de oficio en la polémica jugada del dedo en el ojo de Mourinho a Tito Vilanova, su vena merengue le traiciona y dice que Mourinho hizo una acción leve, al igual que el segundo entrenador del F.C.Barcelona y que los dos deben de pagar la misma cantidad de multa. Y halá Madrid.

 

Me imagino a mi amigo Juan Palomo, dos meses después de la acción en cuestión en su despacho juzgando, de forma objetiva, después de haberse tomado un café y una copa después de comer. “Bueno Alfredo, vamos allá. Hoy, día 5 de bla bla bla, y expediente bla bla y todo lo demás. Francesc Vilanova bla bla y bla bla bla por la acción del día tal. (Alfredo, esto pasó hace muchísimo, madre mía que lento soy)” Se para y mira la ausencia de personas en la sala. “Venga acabamos con esto que me quiero ir a mi casa. A Mourinho le pongo dos partidos y al Pito Vilanova este uno para que los catalanes no se quejen y luego 600 euros de multa, que la semana que viene quiero irme a París. Venga, ¿votaciones a favor? Una. Mayoría absoluta vamos. Venga, nota de prensa diciendo que Mou no tenía mala intención  y ya me puedo ir de vacaciones que esto de trabajar es agotador”.

 

Laia Miranda

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